martes, 22 de junio de 2010

Alas de nobleza

Hoy me gustaría hablar de la nobleza. Y para ello, antes me gustaría empezar por su definición:

noble.

(Del lat. nobĭlis).

1. adj. Preclaro, ilustre, generoso



¿Quién no ha conocido a alguien noble en su vida? ¿Y qué no es noble?

Hay muchas profesiones en este mundo, pero hoy, viendo la televisión, me he dado cuenta de que hay dos que me repugnan especialmente: espías y paparazzis. Creo que coartan tremendamente la intimidad de una persona, a la que todos tenemos derecho, e incluso disfrutan haciéndolo, vulnerando un derecho fundamental, constitucionalmente reconocido, también en la Declaración de Derechos Humanos, y amparado por todos los Tribunales del mundo democrático, nacionales e internacionales.
A mi me entristecería mucho verme así: preocuparme por ir a ver qué hace una persona que es ajena a mí, y dar parte de ello, cuando para nada me incumbe qué hace con su vida, y nada tiene que importarme porque debería centrarme en la mía y darle más importancia, o buscar otro entretenimiento y dejar al resto de personas en paz... ¡qué pena! No creo que sea para nada un oficio legítimo... creo que es ciertamente denigrante para el espía o paparazzi tenerse que dedicar a ello, de la misma forma que demuestra muy poco la persona a la que le importa más la vida del resto que la suya propia... Vaya, espía o paparazzi son todo lo contrario a una persona noble.

¿Quién es noble, para mi?
Aquella persona que, a pesar de todo, siempre está a tu lado, haga frío, nieve, llueva, haga calor, estemos a 40º a la sombra o a -15º al sol... Aquella persona que demuestra que te aprecia, aquella persona que te demuestra que le importas día a día, aquella persona que permite que crezcas cada día más, aquella persona que te permite admirarte a ti mismo, aquella persona que no opina de aquello que no debe opinar, aquella persona que te deja ser libre, aquella persona que al decir una cosa, actúa siempre en consecuencia sin ser incoherente, aquella persona que consigue hacerte emocionar cuando te abre su corazón, porque no le da vergüenza, porque te lo entrega, porque es generoso. No será la persona más rica, ni la persona más culta, pero es la persona más ilustre.

¿Conocéis a alguien? Yo sí, un cielo azul que brilla cada día, un motero que me asusta al coger las rotondas, y unas muy grandes amigas. Y, ¿sabéis qué? las quiero, muchísimo, porque son mi tesoro más grande y sí, son la nobleza que existe en mi vida.

Cristian, mi cielo. Iván, mi motero-heavy. Olga, Raquel, Ares, Patri, mi juventud.

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