miércoles, 2 de junio de 2010

Crisálida

Poco a poco, muy despacio, aunque más deprisa de lo que creía, el tiempo lo ha puesto todo en su sitio. Te has hecho más fuerte aún, y has visto que el mundo sigue girando, conmigo o sin mí. A mi me costó mucho tiempo, a ti, quizás, tan sólo una semana sin verme.

Te he querido mucho como mi pareja, mi soporte, la persona que sostenía la escalera a la que me subía para tocar el cielo, como alguien que me ha complementado, que me ha dado siempre todo aquello que he necesitado. Hoy te sigo queriendo, pero como mi amigo, otro tipo de apoyo, porque hoy he aprendido a volar de verdad.

También tu, al igual que yo, te has dado cuenta de cuán valiosa es la gente que te rodea y a la que a veces, sin darte cuenta, no habías valorado. Yo les voy a dar mi mano para todo lo que necesiten, y sabes que tú no necesitas pedírmelo, que estaré ahí.

La crisálida que me envolvía empezó a romperse, ayer se rompió del todo, me importabas demasiado como para ver que todo cuanto podía hacer te hería, ahora veo que tú, al igual que yo, ansías volar libre otra vez, y ansías sonreírle al viento cada vez que sopla, sentir cada pequeña partícula de agua que moja tus pies... Mis alas por fin se despliegan, ¡y cada día serán más grandes!
Sigue volando alto, yo también lo haré.

Sonríe.

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