domingo, 25 de julio de 2010

Alas



A veces, cuando uno cree que tiene la vida solucionada, que todo va como la seda, que está todo perfectamente arreglado, alineado, y que cada día es igual... se da cuenta de que no es feliz, que hay cosas que no le gustan, que sus castillos se rompen en pedazos pequeñitos, al igual que sus sueños, se desvanecen por momentos. Es en ese momento en el que la expresión de los ojos, que debería ser brillante y feliz cambia, y únicamente demuestra tristeza, buscando desesperadamente aire libre, esperando humedecerse de alegría. Entonces te das cuenta de que no quieres seguir viviendo así, que quieres cumplir tus sueños, que eres joven, que tu camino no sigue el mismo rumbo que el de los que te rodean, que quieres cambiar, que no eres feliz y quieres serlo.

Tomar aquella decisión quizás fue lo más duro a lo que me he enfrentado hasta ahora, ha roto completamente lo que era mi día a día, pero levantarme por las mañanas me ha costado menos, mis pies caminaban solos, bailaba con el viento, me sentía (y me siento) con fuerzas y esperanzas, con muchas ganas de cumplir mis sueños, con muchas ganas de triunfar en lo que me proponga... ¡Acerté! ¡Lo necesitaba! Ver el mundo con otros ojos, con los míos, volver a ser yo, tener mis pequeñas y grandes ilusiones, ver que se cumplen, y que me estaba perdiendo muchas cosas que ahora voy a conseguir.

Me he vuelto a enamorar, otra vez, a sentir maripositas en el estómago cada vez que me roza la mano, a tener ganas de verle y ponerme muy nerviosa los minutos de antes, ruborizarme al verlo y querer esconderme detrás de un árbol, pasarme horas hablando con él al teléfono y que parezcan segundos, esperar con ansia el mensaje de cada noche, dormirme con una sonrisa, abrazar la almohada y soñar que lo abrazo a él, oler la camisa que llevaba el último día que lo vi, olerla, y comprobar que aún huele a ese tierno abrazo de despedida... y llorar como una idiota porque se va, porque voy a tardar días en verle, porque le voy a echar de menos, y emocionarme al escribirle algunas líneas románticas, sentir cosquillas y que mi piel se eriza al leer libros románticos o escuchar mis canciones favoritas...

¿Es un sueño? No, es todo verdad.

Qué bonito parece todo, qué momentos más preciosos estoy viviendo... la verdad es que sí, pero no es oro todo lo que reluce.

Yo creí que tenía unos amigos a los que veía cada día, con los que hablaba cada día, con los que nunca crucé una palabra deshonesta, a los que siempre he respetado, sonreído, intentado ayudar, a los que siempre he tratado bien. Supieron que mi vida estaba cambiando, supieron que no pasaba por buenos momentos, vieron que yo seguía siendo la de siempre y me preocupé de hacer que la persona a la que le rompí el corazón no se sintiese solo... y ahora la que se siente sola soy yo. Ni una llamada, ni un mensaje, ni un comentario por facebook, NADA. ¿Eran mis amigos? Me duele darme cuenta de que no, porque a un amigo no se le deja solo, a pesar de que le haya hecho daño a otro amigo tuyo. Las cosas de pareja son cosas de pareja, y si los 2 realmente éramos amigos suyos, no debieron dejar a ninguno de los dos de lado ni juzgar esa relación rota. Lo han hecho, y yo ahora, ¿Qué tengo que hacer? No quiero llorar muchas noches por esto, pero realmente soy una persona muy llorona, y si algo me hace daño... no puedo remediarlo. Y sí, me hacen daño no habiéndose preocupado por mi en 2 meses, y que haya sido yo la que haya tenido que ir a ellos a disculparme por no haber sabido reaccionar.

No todo es malo, mi refugio está en mi misma, mis amigos de verdad han seguido a mi lado, se han preocupado por mí, han evitado que yo esté mal, que me preocupe por lo que no debería, que nada me haga daño, me han seguido protegiendo, porque eso es lo que se hace cuando se es amigo, proteger, ayudar, estar ahí en lo bueno y sobretodo en lo malo. Me alegra mucho saber que os tengo, que estáis a mi lado, y que no os voy a dejar ir.

También he tenido sorpresas, gratas sorpresas, un correo electrónico me hizo darme cuenta de que tengo una amiga más que no había apreciado durante un año entero.

Empiezo una nueva vida, unos nuevos sueños, y pronto, unas nuevas vacaciones. Empiezo un nuevo amor, con muchísima ilusión. Voy a vivir los días a tu lado como si fuesen los últimos, a darte todo el cariño que esté en mis manos, a conseguir mis sueños contigo, caminar a tu lado, conseguir también los tuyos... Sonreír, dormir, jugar, correr, viajar, ilusionarme, llorar, caminar, celebrar, cantar, saltar, bailar, soñar, regalar momentos, hacer regalos, disfrutar del tiempo, nadar, remar, navegar... pero sobretodo volar de tu mano, y disfrutar de todo lo que viene y de todo lo que vendrá, porque te quiero, porque me haces volar, porque me ayudaste a desplegar otra vez mis alas, y porque ahora, "cuando el amor ya no es un drama, sino magia, que de repente convierte a la vida en la cosa más simple bella del mundo, todo encaja a la perfección. Y mi realidad es exactamente como la había imaginado".
Gracias a todos, gracias a ti, Cristian. Os quiero, te quiero, te amo.

PD: Si alguien se ha sentido identificado con este relato, que es de mi vida real, me gustaría que me lo hiciese saber, y que me dijese si realmente le ha gustado.