lunes, 27 de septiembre de 2010

Mis alas tienen 1 año más, un cuento de hadas.



Hoy, a las 12 de la noche, cumpliré un año más. Veintitrés años, ¡y qué rápido han pasado! Cualquiera diría, al verme pasear por la calle un sábado, que soy licenciada en derecho desde hace un año con premio extraordinario de carrera y que, con los tiempos que corren, tengo trabajo de lo que yo he estudiado, donde he aprendido (porque ya hace más de un año que estoy allí) tantísimas y tantísimas cosas, y donde me estoy formando para ser la mejor en mi oficio.

Uy! ¡Qué alto aspiras! Siempre he aspirado alto, siempre he querido ser la mejor, a pesar de mi carácter dulce siempre he sido competitiva y siempre lo seré, porque me marco mis propias metas y las he ido consiguiendo. Tengo un currículum envidiable y envidiado por muchos, tengo una familia que a más de uno le gustaría estar en mi lugar, tengo unas amigas cuyo valor para mí es incalculable y a las que me gustaría poder ver cada día y apoyar en todo lo que necesiten, del mismo modo que me han apoyado ellas a mí. Tengo a mi chico... que cada día me deja sin palabras.

Bien, cumplo un año más. Toca hacer balance, como siempre, de lo bueno que he tenido este año. Y no sería un buen balance sin tratar, también, de las cosas malas. Pero antes, mejor pongámosle un título... ¿Cuento de hadas? Yo creo que sí, me parece estar viviendo un auténtico cuento de hadas.

Empecé mis 22 años con una camisa roja, acabo mis 22 años con una camisa blanca. Empecé mis 22 años con el pelo "corto", los acabo con el pelo bastante largo, rizado (mis bucles siempre me acompañan), y más claro, con unas mechas de color castaño, para darle más vida, porque yo misma ahora tengo más vida que cuando empezaron mis dos patitos. Empecé mis 22 años pesando 61kg, los acabo pesando 58. Los empecé sin hacer deporte alguno, los acabo comiendo muchísima verdura y saliendo cada domingo, cueste lo que cueste, durante una hora al menos en bicicleta (y sí, ¡me acuerdo de pedalear!).

¿Qué he vivido? He vivido una crisis económica "elefántica", realmente da auténtico miedo el porvenir de estas sociedad, ver cada día como familias y familias se van a pique, como más de una empresa no puede pagar a sus propios trabajadores, y oír hablar de brotes verdes (¡qué risa!)... Viví momentos felices acompañada de personas que ya no quieren estar, también viví momentos pésimos que hicieron que sintiera que había tocado fondo, que no tenía alas. Pero de todo se aprende, y todo pozo tiene su final, todo pozo tiene su cuerda y yo aprendí a escalar, mis amigos me enseñaron a escalar, mis amigos y mi familia me ayudaron a escalar; me he visto tomando decisiones muy importantes y complicadas que me daban pánico y sí, lo superé y con creces.

¿Y hoy? ¿Quién soy? Después de un verano algo corto pero con muchísimas sorpresas, puedo decir que soy una chica que va a cumplir 23 años MUY FELIZ, con un gran éxito académico a sus espaldas y un gran éxito académico y profesional por llegar, con un gran éxito en el terreno personal por alcanzar, con muchísimas esperanzas puestas en su propio futuro, con muchísimas esperanzas puestas en sus amigos, con más esperanzas, si cabe, en su nueva relación (por la que cada día se escapa una lágrima de emoción y de felicidad, gracias por estar a mi lado, ¡¡te quiero muchísimo!!), con muchísimos años más por vivir, ¡cada uno de los que quedan más feliz que el anterior!

Y ¿Qué puedo destacar de mis 22? Que los empecé cuando acababa de conocer al que hoy es mi chico, que ahora mismo para mí es una persona maravillosa, de la que estoy muy orgullosa, de la que me encanta ir cogida de la mano y con la que espero vivir muchísimos años más, que la quiero muchísimo, y que para mi, hoy por hoy, representa mi futuro personal :). ¡Te quiero <3!

¿Qué espero de los 23? Que sean más felices que los 22, mucha más gente nueva por conocer y que vale la pena, a mis amigos a mi lado y yo al suyo, y que mi chico siga estando muchos años más.

A todos los que habéis compartido mis 22 años conmigo, estéis o no, queráis estar o no, GRACIAS.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Mariposas de plata


Dejando mi dulzura al lado, hoy voy a "hablar en plata", estoy cansada de que la gente crea que yo soy idiota y que no me doy cuenta de las cosas ni sé que me critican a las espaldas. Sí, soy dulce pero también tengo mis "pequeños prontos", y ya estoy cansada de muchas cosas.
Sólo tengo que decir 9 cosas a todo aquél que se dedica a criticar, juzgar o hablar a mis espaldas de lo que no sabe o de lo que no le incumbe en modo alguno.





  1. No tienes ningún derecho a criticarme, ni mucho menos a juzgarme.
  2. No sabes cuál es mi historia, no sabes lo que yo he vivido.
  3. No me conoces, no te has molestado en conocerme, no sabes cómo pienso.
  4. No sabes el daño que he sufrido y me han podido hacer.
  5. Es MI vida, y NO tienes ningún derecho a meterte en ella, ni tampoco a criticarla.
  6. Si he hecho algo que NO te gusta, me lo dices, no me critiques por las espaldas.
  7. MI vida la vivo YO, y tú, si no soy tu amiga/novia/familiar NO tienes nada que hacer en ella, NO te importa.
  8. Tú tienes tu vida, yo la mía. Si tan aburrida es tu propia vida que tienes que dedicarte a opinar, meterte o juzgar las vidas ajenas, piensa en cómo amenizar la tuya o busca asuntos más importantes de los que preocuparte.
  9. Ni si quiera te has molestado en llamarme o decirme algo por msn/facebook (y eso es gratis). ¿Qué narices haces criticándome? NO te importo ni te importa nada de lo que yo haga.
Por cierto, si querías saberlo, yo no te deseo ni le deseo a nadie ningún mal, es más, yo soy MUY FELIZ, muchísimo, y quiero muchísimo a las personas que me apoyan y rodean, mis grandísimas amigas que me han apoyado tantísimo en los malos momentos, a mis buenos amigos, a mi familia y sobretodo a mi chico Cristian. Tengo otro tipo de preocupaciones.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Mariposas al vuelo

Es curioso cómo crecemos las personas...
La mayoría crece gradualmente, a medida que cumple años, su mentalidad va cambiando y poco a poco tiene más sensatez y sus ideas más claras.
Es curioso, a mí eso no me ha pasado de forma progresiva, he tenido que crecer de golpe al ver que mi vida no era lo que yo quería, he tenido que crecer de golpe y tomar mis propias decisiones para conseguir lo que yo quería, cambiar las cosas que no me gustaban, pasar de ser una niña a ser una mujer, he tenido que crecer de golpe y pasar de larva a mariposa, desplegar mis alas y emprender mi propio vuelo...

Larva. Mariposa. Niña. Mujer.

Yo tengo mi vida, respeto la vida de los demás, hago todo aquello que me apetece y puedo permitirme, trabajo, trabajo mucho, y me labro mi propio futuro como una hormiguita... sí, soy una mariposa hormiga: por mucho que vuele por las nubes y que viva en mi propio mundo, en el que el cielo y el sol brillan más que en ningún otro, tengo los pies en el suelo, sé dónde, cómo y cuándo tengo que estar en cada momento, sé qué actitud debo tomar ante cada una de las situaciones que se plantean, y eso lo he aprendido equivocándome, como todo ser humano.
Acabó una etapa, empezó otra, acabó mi primer amor, empezó otro, cada uno es distinto, cada uno es diferente, cada uno se merecía y se merece sus propias cosas, y no se pueden tratar por igual, porque no lo son, amor adolescente, amor adulto.

Larva. Mariposa. Niña. Mujer.

Crecer... crecer como persona, eso es lo que hago y lo que quiero hacer, y cada día más, pensar de forma más sensata, ser capaz de conseguir lo que me proponga, dar todo lo mejor de mi a quien se lo merece, darme a mí misma todo lo mejor de mí, preocuparme por quien debo preocuparme, preocuparme por las cosas que tienen importancia, buscar todo aquello que me haga crecer, alcanzar lo que siempre he querido ser, encontrar mi trampolín para saltar a la piscina, encontrar la corriente de aire que me eleve más arriba de las nubes... a lo más alto.

Larva. Mariposa. Niña. Mujer.

Ser feliz.

Larva. Mariposa. Niña. Mujer.

Ser feliz conmigo.

Larva. Mariposa. Niña. Mujer.

Ser feliz contigo. No volverme a equivocar en mis pasos.

Larva. Mariposa. Niña. Mujer.

Quererme, quererte.


lunes, 6 de septiembre de 2010

Mariposas en tren

Parece mentira el sinfín de sensaciones que puede causar un medio de transporte.
El coche, normalmente, me produce agobio, además de marearme y de hacerme sentir enjaulada. Del avión no puedo hablar, no he subido nunca, pero me encantaría, y espero poder subir pronto porque algún proyecto tengo en mente, y sentir, por fin, esa sensación de volar... Del barco... ¡qué decir del barco! esa sensación de libertad absoluta y a la vez soledad, en medio de un mar inmenso, sentirse vacío y a la vez lleno... ver cómo, a pesar de ir despacio y de haber mucha distancia se llega al destino deseado, cómo las olas repican sobre popa y proa, como lo mecen cuando estás intentando dormir en tu cama, recordando aquella mecedora que todos hemos tenido de bebés, que usaban las mamás para conseguir que conciliásemos el sueño por unas horas...
Será cosa de familia, pero mi medio de transporte favorito es el tren. Esas máquinas imponentes, capaces de mover toneladas y toneladas de hierros, por encima de dos simples raíles, apoyados sobre fuertes traviesas, de madera o de hormigón... que pasan de pueblo en pueblo, donde te sientas, sin ningún tipo de preocupación, ves pasar las nubes, los árboles, a veces paisajes impresionantes en los que se aprecia la increíble fuerza y el incalculable valor de la naturaleza, donde puedes leer, incluso dormir, acompañado de un leve traqueteo y de una música, a mi parecer, encantadora... Quizás es porque desde bien pequeña he viajado en tren, quizás es porque he ido en tren a lugares preciosos o bien en días que han sido muy importantes para mí, quizás es porque me trae a alguien especial.
Levantarme a las 6.50 de la mañana antes era un suplicio, ayer me levanté con alegría, ganas de correr, salí de casa a las 7.20 feliz (¡siendo un domingo!), anduve por el puente, observé cómo salía el sol, los colores que se reflejaban en el agua del río... me subí al tren bastante nerviosa. Cuanto más me acercaba a la estación de Sants, más nerviosa me ponía, cientos de mariposillas revoloteaban en mi barriguita... al bajar del tren ya eran miles, y al mirar y no verle... millones. Al verle aparecer, se triplicaban, y al darle un abrazo, un beso y cogerle de la mano...
Cuando llegas, y salgo de casa para venirte a buscar, viene una mariposa más por cada paso que doy y llego más cerca de la estación, cruzo esa puerta, oigo el anuncio de que el tren, y mi cielo, están a punto de llegar, veo el tren llegar, veo gente salir por las puertas, subir las escaleras... y ahí estás... y no caben más mariposas ya.
Y ésto es sólo el principio, aún no hemos viajado juntos...
Es triste, sin embargo, cuando llega el momento de la despedida, y ves que te vas en ese tren que te ha traído tantas alegrías, y ver que se va en ese tren que me lo trajo aquél día... ver que se aleja, pero saber que pronto volveré o volverás, y esperar con ganas ese próximo día, y con más mariposas, si cabe, revoloteando, otra vez, en mi barriguita.
Dime si esto no es un tesoro...
Las mariposas, al igual que tú y yo, van en el tren.