domingo, 23 de enero de 2011

Y sale el sol








Sí, después de casi dos semanas hundidos en la niebla, hemos visto el Sol.



domingo, 16 de enero de 2011

La primera entrada del año...


La primera entrada del 2011 en el blog se ha hecho esperar, pero, como siempre, he andado ajetreada y no he podido escribir. El año 2011 empezó mal, para qué nos vamos a engañar, con un gripazo impresionante y sin poder salir de casa, y encima con un error por mi parte bastante grave que, por suerte, he podido enmendar. Pero parece que lo que empezó mal se ha ido arreglando, y que he podido zurcir las costuras que había roto.

Mi resfriado se curó a los dos días, así que pude escaparme, ir a Barcelona y estar con mi chico durante un día, y ese error, trabajando mucho y estudiando muchísimo se ha podido arreglar. Soy una chica de principios y siempre he creído que en todo lo que yo haga tengo que dar el 300% de mí, hacer las cosas mal o a medias no es mi estilo, ni tampoco debe ser el de muchos. Pienso que cuando a alguien le importa su trabajo, su pareja, su familia, los momentos en los que está trabajando, con su pareja o con su familia tiene que disfrutarlos al máximo, implicarse al máximo y demostrar la importancia que realmente tiene aquello por lo que se lucha.

Últimamente vivimos en una sociedad descafeinada por el fútbol, los deportes y los ordenadores, pasear por la calle parece una "tarea de autómatas". La misma gente a la misma hora que va y viene, vestida siempre de la misma manera, con las mismas conversaciones (o callada), y con el mismo rictus inexpresivo. Sale una noticia bomba que nos perjudica a todos y muy poca gente va a mostrar su desagrado, en cambio gana un equipo de fútbol y uno no puede pegar ojo en toda la noche porque las carreteras están inundadas de conductores coléricos amantes del claxon. ¿En qué nos hemos convertido? Muchos escribieron sobre una sociedad gris en la que hay una verdadera crisis de valores, y creo que actualmente sigue imperando ese tipo de sociedad, y quien tiene valores diferentes a los de los demás es apartado muchas veces, tachado de "rarito" o incluso humillado. Yo no quiero ser así, y no lo voy a ser, quise estudiar derecho porque el mundo es muy injusto y quería contribuir a mejorarlo, aunque sé que sola es algo totalmente difícil.

Y no sólo es una sociedad gris y descafeinada, es una sociedad egoísta. Impera el pensar en uno mismo, en creerse el mejor y no apartar los ojos de su propio ombligo. Por esta razón me maravillan las personas que son capaces de dejar su propio país, su familia y sus amigos atrás y marcharse, de forma desinteresada a otro continente para echar una mano, enseñar a pescar al que no tiene para comer... Por suerte, no todo el mundo es egoísta, no todo el mundo mira su propio ombligo, no todo el mundo se cree el mejor, y eso es una gran riqueza de la que todos deberíamos aprender, porque este tipo de personas (el ombligo del mundo) a la larga, pueden cegar a todos los que le rodean y quizás por esta razón es tan pobre (de espíritu) nuestra sociedad.